Proyectos Realizados
EL SALVADOR
Construcción de 12 viviendas.
Construcción de 12 viviendas dignas y definitivas para idéntico número de familias afectadas por los terremotos de El Salvador de enero y febrero de 2001. Este proyecto se realizó desde Marzo hasta octubre de 2001 con un coste total de 32.130 Euros y la intervención de 12 voluntarios.
Estas familias, que quedaron sin hogar en la comunidad rural de Montemar, Cantón de La Canoa, municipio de Jiguilisco, departamento de Usultán en El Salvador, veían así una posibilidad real de rehacer su entorno.
El encargado del proyecto ha sido el Padre Ángel Arnaiz Quintana, religioso dominico, miembro del equipo pastoral de la parroquia de Ntra. Señora de Guadalupe de Tierra Blanca, diócesis de Santiago de María.
La región de Bajo Lempa de Usultán resultó una de las más afectadas del país por los temblores y terremotos, que duraron varios meses, al comienzo del año 2001, hecho que vino a añadirse a las inundaciones que, en esa zona de El Salvador, se han venido produciendo, con frecuencia casi anual, al aumentar los caudales del río Lempa y carecer de un buen manejo de las presas que controlan su caudal en su parte final, hacia su desembocadura, en la que se ubica este enclave.
La última inundación acaecida antes de comenzar la construcción de este proyecto resultó en extremo grave, pues llegó a alcanzar hasta los dos metros de altura y corrientes de gran fuerza, ocasionada por el paso del Huracán Mitch.
Estas catástrofes naturales se ven incrementadas por las condiciones de extrema pobreza de la población que habita la zona. Muchas familias carecen de una vivienda adecuada, que cumpla unas condiciones mínimas de habitabilidad y seguridad ante fenómenos de la naturaleza como los señalados, y otras, simplemente, ni siquiera tienen vivienda.
Las viviendas ahora construidas son de ladrillo y cemento, con armazón de hierro y techo de fibrolit o uralita sobre estructura metálica, de manera que son muy sólidas y válidas para la zona. Las dimensiones de superficie y altura, 6 x 8 m para una superficie cerrada de 48 m2, más otro espacio de corredor de 2,40 x 8 m, lo que añade 19,2 m2, permiten una vivienda relativamente amplia para una familia de acuerdo a los estándares de la zona. El corredor o zaguán de entrada amplía la capacidad de la vivienda y permite un área muy utilizada en estos medios campesinos.
La vivienda se completa con una letrina de tipo abonera para cada una, la más higiénica y ecológica.
Una vez finalizado este proyecto, el asentamiento pasó a llamarse Comunidad del Ángel, por decisión de los miembros de las familias allí asentadas y en honor al Padre Ángel Arnaiz, que tan duro ha trabajado para conseguir la construcción de las viviendas.
En la titularidad de las viviendas construidas, optó el Padre Ángel en dar preferencia a las mujeres en todos los casos que fuera posible. Ello es debido a que cuando se sucede separación en la pareja, y eso es algo frecuente en los medios campesinos y urbanos populares de la sociedad, es la mujer la que en casi la totalidad de los casos se queda a cargo de los hijos, a la vez que es expulsada de la casa, teniendo que refugiarse donde puede, en muchos casos en viviendas de algún familiar próximo o en otros casos quedando totalmente desamparada y al cargo de sus hijos. |